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Los vecinos del Besòs protestan contra el tráfico de drogas y la ocupación ilegal de pisos

20/10/2015 – Cerca de 300 vecinos marcharon por sus calles para poner de manifiesto el aumento de droga y del negocio ilegal de ocupación de pisos, que vinculan a una especie de clan familiar.

“En nuestro barrio, ni un camello más. En nuestro barrio, ni un ocupa más” es el cántico que ayer entonaban las cerca de 300 persones que se manifestaron en el barrio del Besòs de Sant Adrià contra el aumento de la venta de droga y las ocupaciones ilegales de pisos que está experimentando la zona, sobre todo por debajo de la Gran Vía, en los últimos meses. La movilización, preparada desde hace días y convocada por la asociación de vecinos, ha tenido como inicio y centro neurálgico el parque al que desemboca la Gran Vía, lado mar, conocido como Parque I, núcleo de los problemas y punto de encuentro del colectivo que los causa, según los vecinos.

 

La asociación del Besòs señala a una familia en concreto, proveniente de la Mina, como instigadora de buena parte de los problemas. Afirman que el hombre de la pareja es quien trae la droga y la distribuye entre “un grupo de repartidores”, “chavalotes” del barrio, de entre 20 y 30 años, que la venden, sobre todo en el parque y aledaños. “La policía les registra y se acerca pero nunca les coge. Nos tienen quemados”, lamentan los representantes de la entidad. La otra cara del problema es la de la ocupación ilegal y alquileres fraudulentos, que también vinculan al mismo grupo de personas. Hablan de una decena de viviendas ocupadas por los mismos que se encargan de colocar los estupefacientes. “Están todo el día en la plaza sin trabajar y controlan qué pisos se quedan vacíos para ocuparlos y venderlos”. Además, aseguran que la mujer del suministrador de droga se dedica a preguntar en los portales si hay pisos vacíos, algo de lo que se percataron hace semanas y de lo que avisaron en todas las comunidades.

 

“Ahí viven los que trapichean”

 

Uno de los últimos portales afectados fue el número 32. Uno de los pisos de la comunidad fue ocupado hace unas dos semanas por una familia que este lunes se mofaba de los reproches de los manifestantes a través del cristal de la portería. “Ahí viven los que trapichean”, comentaba una de las vecinas. Carlos, otro miembro de la comunidad, explica que se aprovechan de pisos de alquiler que los inquilinos circunstanciales van a dejar nuevamente en manos de su propietario. Es entonces cuando les ofrecen el precio de la fianza y otro tanto más a cambio de las llaves del inmueble. “Les ofrecen la fianza y otros 1.000 o 2.000 euros más cuando se van a marchar. Así entran sin hacer ruido y, una vez dentro, cuesta mucho sacarles”. Cuenta que dejan a “su gente” viviendo hasta que encuentra a alguien a quien colocarle el piso, y que mientras tanto lo usan también de piso franco. “No solo trapichean con droga, también con tabaco, ropa. Lo del tráfico es descarado, a pie de calle, al lado del parque y los bares, que han tenido que recoger las terrazas. Tienen asustada a la gente y da pena”. Cuenta Carlos que están intentando localizar a los propietarios de todos los inmuebles vacíos para avisarles del problema de ocupación. Y es que ningún portal de la zona parece libre de peligro.

 

Vecinos y autoridades reconocen a los implicados

 

Este lunes, la convocatoria contó con los cuerpos de seguridad y representantes del gobierno municipal, que siguen el problema de cerca. Los vecinos señalan sin dudar a aquellos que consideran responsable del tráfico de droga y las ocupaciones, que se han hecho con el parque y a quienes pretenden disuadir y echar con sus movilizaciones. De hecho, se produjo algún momento de tensión que la policía atajó con la identificación de algunos sujetos. Des del Ayuntamiento confirman tanto el problema del tráfico de estupefacientes como la ocupación, aunque creen que no todos los 10 pisos ocupados ilegalmente son cosa del mismo grupo. En cualquier caso, también saben de qué grupo de personas deriva la situación que ha llevado a los vecinos a este extremo de indignación y el regidor del barrio, José Luís Martínez, asegura que están muy encima de ellos.

 

El gobierno local ha situado patrullas estáticas de la Policía Municipal en el punto caliente de la venta para disuadir al pequeño grupo de traficantes, y considera que la percepción que los vecinos tienen de la medida y de sus resultados es de mejora. El siguiente paso, dice, es implantar la policía de distrito, más próxima a los problemas focalizados. A pesar de ello, lamenta que las competencias a nivel municipal sean limitadas y no puedan ir más allá de sanciones, levantamiento de actas o actuaciones de prevención, sobre todo en lo que a la ocupación de pisos se refiere. Todo lo que sobrepase esas fronteras, indican fuentes del consistorio, está en manos de jueces y Mossos d’Esquadra, que, a falta de confirmación del propio cuerpo, tendría abierta una investigación sobre los incidentes.

 

La asociación de vecinos quedó satisfecha este lunes con la respuesta vecinal y la movilización, que piensan repetir de forma periódica y, esperan, con más fuerza. Una por una, la marea fue parando en cada una de las porterías en las que hay pisos ocupados por el susodicho grupo y armando un buen jaleo con cacerolas y megáfonos. “El barrio, unido, jamás será vencido”

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