La oficina que debe resolver el realojo de los vecinos del edificio Venus entrará en funcionamiento el 22 de junio

El derribo del edificio Venus de la Mina está un poco más cerca de ser una realidad, aunque aún queda un camino por recorrer que no será corto. El último paso antes de su demolición ya es una realidad después de la adjudicación a la empresa Vincles de la oficina del proyecto de expropiación y tasación conjunta del edificio para proporcionar una salida a las 243 familias que viven en el mastodóntico bloque. La oficina entrará en funcionamiento el próximo 22 de junio.

La oficina está ubicada de manera provisional en la biblioteca de La Mina a la espera de que se acabe de adecuar el local, ubicado en el mismo barrio, donde se llevará a cabo todo el proceso y que ya ha sido adjudicado. La oficina llega con 15 meses de retraso sobre lo previsto y ya son 19 años los que han pasado desde que se aprobó el proyecto urbanístico para demoler el edificio y buscar una solución a las 900 personas que en el viven.

“Era un tema esperado y ahora empieza un trabajo de largo recorrido. No es cosa de unos meses”, dijo la alcaldesa de Sant Adrià de Besòs, Filo Cañete, quien se mostró “contenta” de la adjudicación de una oficina “de ámbito multidisciplinar” y que el contrato entre el Consorci del Besòs y el Incasol sea una realidad tras dilatarse “más de un año”.

Negociación individual

La oficina trabajará de forma individual con cada una de las familias del edificio después de que la opción de un acuerdo conjunto fracasara ya que cada familia tiene “una problemática diferente”, según explicó Paquita Jiménez, la portavoz del edificio Venus.

Jiménez asegura que la oficina es “una pieza clave” para empezar a dar salida a los vecinos del edificio y augura un proceso “complejo y complicado” en el que “todos tendremos que poner de nuestra parte”.

La portavoz vecinal se aventura a decir que este último proceso que ahora se inicia durará “cinco o seis años mínimo” y que los vecinos que decidan continuar viviendo en la Mina no quieren que los futuros edificios que se construyan tras la demolición del Venus “sean bloques grandes”.

Paquita Jiménez aseguró que la demanda interpuesta contra el Consorcio de la Mina por “inactividad administrativa durante diez años” sigue en pie “a la espera de conocer la hoja de ruta que nos presentan y el acuerdo que nos ofrecen. Queremos ver un cambio”.

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