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SCHOTT i Sant Adrià, toda una vida juntos

La reconocida e internacional compañía de fabricación y venta de vidrio técnico celebra el año que viene el 60 aniversario de su fábrica, situada en la calle Pi i Gibert

Buena parte de la vida de una persona ¿puede destacarse por lo que ha vivido en apenas una calle? Puede. Y, si no, que se lo pregunten a los muchos ya jubilados que ahora juegan a la petanca en las pistas situadas cerca de la zona del Coloso, en el barrio de Sant Joan Baptista de Sant Adrià. A muchos de ellos les une, a parte de esta afición, un pasado estrechamente vinculado a la fábrica que SCHOTT tiene justo enfrente, en la calle Pi i Gibert. Y es que muchos de ellos no conocieron otro trabajo que el que desempeñaron en esta compañía durante muchos años. Tantos, como casi 60, pues esta reconocida marca fabricante de vidrio celebrará el año que viene el 60 aniversario de la existencia de la factoría. Toda una vida ayudando a desarrollar la economía de Sant Adrià y a proporcionar un futuro a muchas familias: a padres, a sus hijos y a sus nietos, que han pasado por la fábrica adrianense.

 

De Atevi al mundo

Entonces, en aquel mayo de 1953, la fábrica pertenecía a Atevi -Aplicaciones Técnicas del Vidrio-, dedicada entonces a la extracción de tubo de vidrio con dos hornos. Un cuarto de siglo  después, en 1978, la fábrica dio un salto hacia el futuro al ser adquirida completamente por SCHOTT, una empresa fundada en la Alemania del Este hace ahora 128 años -en 1884- de la mano de Otto Schott, Ernst Abbe y los hermanos Roderich y Carl Zeiss. Esta industria, nacida entonces como centro para la investigación y el perfeccionamiento del vidrio y convertida también en fundación, empezó su actividad con el desarrollo de lentes ópticas. Con el paso de los años, fue ampliando su actividad y la diversificación de sus productos, hasta convertirse, hoy día, en un consorcio internacional de fabricación y venta de vidrio técnico, elaborado con valor añadido. SCHOTT cuenta con oficinas y fábricas en cerca de 40 países de todos los continentes, con una plantilla de 17.000 trabajadores y un volumen de ventas de casi 3.000 millones de euros anuales. Buena parte de este éxito no se explicaría sin la planta adrianense que -junto con la inaugurada en 2008 en Sevilla-, tiene un papel básico en la presencia de SCHOTT en España. En ella trabajan aproximadamente 130 personas, dedicadas a la fabricación y a la comercialización. En el primero de los casos, a la elaboración de tubo de vidrio para su conversión en envases farmacéuticos, una actividad que la marca ya fabricaba en Alemania desde hace 101 años. Y en lo que se refiere a los empleados comerciales, se dedican a vender cualquier tipo de producto SCHOTT en España y en Portugal, especialmente aquellos relacionados con el sector doméstico -como placas vitrocerámicas- en los que la compañía es líder absoluta fabricando para la mayoría de marcas conocidas.

 

SCHOTT te salva la vida

Sin apenas parecerlo, la presencia de los productos SCHOTT es constante en la vida diaria de muchas personas, de Sant Adrià y de cualquier parte del mundo, desde que se levanta y hasta que se va a dormir. Para empezar,subiendo a cualquier coche para ir a trabajar. La iluminación de algunos vehículos, así como los dispositivos que controlan el airbag, están fabricados en vidrio SCHOTT. Así, sin parecerlo, SCHOTT te puede salvar la vida en caso de colisión con el vehículo. También en la cocina de casa, pues la gama CERAN® de placas de inducción fabricadas en vidrio SCHOTT es, de largo, la más vendida en España. Cada vez más, tocamos y tocaremos cristal SCHOTT en muchos dispositivos móviles y tabletas informáticas, mientras que la visita a nuestro odontólogo o a cualquier hospital nos permitirá ver que gran parte de los envases farmacéuticos que se utilizan -jeringas, viales, ampollas, etc- están fabricados en vidrio SCHOTT. Además la compañía tiene buena parte de ‘culpa’ en el fomento de las energías renovables, pues sus tubos receptores -fabricados en la planta sevillana de Aznalcóllar- son cada vez más utilizados para captar energía procedente del sol, constituyendo el núcleo de las centrales termosolares con colectores cilindroparabólicos. Y hasta haciendo turismo, sin pretenderlo, podemos estar ante modernas obras arquitectónicas fabricadas con vidrio SCHOTT -el Memorial del 11-M en Madrid- o con elementos en su interior -como en la Casa Milà de Gaudí en Barcelona-. Consecuente con su afán investigador, SCHOTT también explora el más allá y lo hace, por ejemplo, con el vidrio óptico que hace funcionar al mayor telescopio del mundo, el situado en las Islas Canarias.

Afán investigador

De hecho, este afán investigador está en el ADN de la compañía. Un alto porcentaje de los beneficios que consigue se reinvierten en la investigación, en universidades o centros asociados, o en departamentos propios de I+D que permiten desarrollar mejores productos, y siempre en contacto con los clientes y atentos a sus necesidades. No es de extrañar, pues, que SCHOTT ya haya recibido premios en innovación por alguno de sus productos. Pero como ocurre en muchos casos, lo mejor para conocer a fondo qué es y qué hace SCHOTT es vivir su fábrica y sus instalaciones. Así, y para conmemorar los 60 años de existencia de la fábrica de Sant Adrià, la compañía está estudiando organizar el año que viene alguna jornada de puertas abiertas o realizar alguna exposición sobre estos años de su historia.

 

Entrevista a Manuel Gutiérrez Escofet

Director General de SCHOTT Ibérica

60 años… y muchos más?

Mantener una fábrica en un entorno cada vez menos industrial como éste es destacable. Por eso damos mucha importancia al Medio Ambiente e invertimos en garantizar el cumplimiento de las normas, como por ejemplo en un nuevo sistema de medición de partículas en continuo. Cada cinco años renovamos nuestro compromiso con la fábrica de Sant Adrià al reparar los hornos, algo que requiere una inversión elevada. Al final, seguiremos aquí hasta que la ciudad nos quiera. De nuestros empleados sabemos que se nos quiere, pero el entorno debe entender que somos una fábrica y que no podemos funcionar sin hornos ni chimeneas.

Tras 60 años, la relación con las administraciones debe ser buena…

La relación con el Ayuntamiento es buenísima, pero siempre se puede colaborar más. También hay cordialidad con Medi Ambient y Presidència de la Generalitat. Tal y como están las cosas, que una empresa se mantenga en Catalunya es algo muy beneficioso para todas las partes, aunque el aspecto de una fábrica no sea el más atractivo visualmente para una localidad.

Pero sí lo es lo que se fabrica en ella…

Por eso es importante que la gente conozca lo que hacemos. Al final, esto no es una industria pesada, pues elaboramos de forma tecnológica un producto para uso farmacéutico, con procesos controlados a todos los niveles.

Qué importancia dan al factor humano?

Es capital. Sobre todo en esta fábrica, donde es difícil trabajar por ejemplo en verano, cerca de los hornos. Valoramos mucho a la gente, y en líneas generales los trabajadores están comprometidos y hay buen ambiente laboral.

Qué retos de futuro tiene SCHOTT?

Apostar por una nueva tecnología en los hornos, lo que nos permitirá seguir muchos años más aquí. Así, seremos más productivos y competitivos de lo que ya somos. Además, hay que seguir en la línea de la calidad del producto, que ya es muy alta. Somos líderes mundiales en la fabricación de tubo de vidrio farmacéutico, pero también en precio, pues ofrecemos un servicio y un producto que los demás no dan. A nivel de ventas, habrá que seguir explotando el mercado internacional, porque aunque en el mercado nacional tenemos mucha presencia, al final exportamos más de lo que vendemos en España: más del 70%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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