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La presión policial en La Mina desplaza el tráfico de droga al otro lado del río Besòs

24/02/2016 – La presencia policial y las operaciones son constantes en La Mina; sumado al éxodo de familias, la situación ha hecho descender la venta de estupefacientes estos últimos días.

La muerte del joven y el enfrentamiento entre clanes llegaron en una convulsa situación en el barrio y han acrecentado, más aún, la inestabilidad social de la zona. Venía la Mina de vivir la mayor redada efectuada por los Mossos d’Esquadra en su historia a finales de noviembre. Decenas de detenidos y encarcelados. La operación tuvo continuación pocos días después de la muerte del joven ‘Baltasar’, casualidad o no. Los Mossos volvían a golpear en el corazón del mercado de la droga barcelonés y el número de arrestos aumentaba hasta los 120.

 

No se detuvo ahí el cerco de las autoridades sobre las calles del arrabal adrianense. La pasada semana, sin publicidad ni grandes repercusiones mediáticas, el Cuerpo Nacional de Policial, sin aviso previo a los cuerpos de la zona, desplegaba un amplio operativo –en las imágenes- procedente de Zaragoza, ni más ni menos. Relacionada con seguimiento de narcotráfico, el resultado, no obstante, fue mucho menos espectacular que el de las dos macrorredadas de la policía catalana y solo se ha desprendido un detenido. Aunque fue la de mayor magnitud, durante los últimos días ha habido otras actuaciones y entradas por parte de las policías, según cuentan los vecinos. “Están actuando fuerte, que es algo que deberían haber empezado a hacer hace tiempo”, apunta un vecino. Mossos, no obstante, asegura que no ha llevado a cabo ningún operativo recientemente, más allá de la detención el sábado de un vecino por el ataque a unos agentes, la actividad policial en el barrio parece frenética.

 

La presión ejercida por los cuerpos de seguridad, el éxodo de familias del barrio y la tensión entre clanes ha desembocado en un descenso de la venta de droga que está provocando una metástasis en dirección al otro lado del río. “Se han ido muchos vendedores. Es temporal y cuando todo se calme volverán, ha pasado otras veces, pero a día de hoy se han ido”, matizan fuentes del barrio. Cerrado –o semicerrafo- el grifo en la Mina, los toxicómanos procedentes de Barcelona ya no se bajan en la parada del tranvía del barrio. O lo hacen antes, en el lado barcelonés, o apuran unos minutos más y lo hacen en la frontera entre Badalona y Sant Adrià, donde, explican fuentes del consistorio adrianense, se está notando el incremento de tráfico debido a un punto de venta de estupefacientes, heroína, sobretodo, en el límite de Sant Roc. “Es un punto muy caliente estas últimas semanas”, apuntan en Sant Adrià.

 

La situación ha derivado en una mayor presencia de toxicómanos en las calles de los barrios adyacentes. Una furgoneta de los servicios de la Generalitat situada todas las tardes de lunes a viernes bajo la C-31 hace las veces de sala de venopunción móvil a la que los consumidores se acercan. La atención del servicio se ha reforzado estas últimas semanas, afirman desde Badalona. Su labor suaviza el impacto social, pero no todos los toxicómanos optan por esa vía; una parte de ellos se dispersa por las calles de los alrededores y eso ha encendido las alarmas entre el vecindario.

 

Las administraciones aseguran estar encima. En plural. También Badalona y Mossos se mezclan en todo esto. Fuentes badalonesas admiten que se ha detectado un repunte de la venta de droga en Sant Roc que afecta a Badalona y Sant Adrià, pero subrayan que no se trata de algo exclusivo del Barcelonès Nord. La presión en la Mina, sostienen, también estaría produciendo este efecto contagio hacia los barrios de Barcelona más cercanos al Besòs. “No es alarmante pero sí significativo”.

 

La coordinación entre los tres municipios hermanos de la zona norte de la comarca está en marcha. “Aunque la afectación principal sea en Sant Adrià i Badalona, también se cuenta con Santa Coloma porque, entre municipios que están tan en contacto, todo nos afecta mutuamente. El Eje Besòs es necesario para proyectos de futuro pero también para retos como éste”, según fuentes del Consistorio. Las grandes operaciones en la Mina podían derivar en el aumento de venta en los barrios y ciudades colindantes, pero eso es algo que la policía catalana ya preveía y cuyos dispositivos ya estaban preparados para afrontar.

 

La cuestión se trata en una mesa conjunta de drogas en la que también está implicada la policía. Desde Mossos no han desvelado datos ni informaciones sobre el caso concreto. Sí desmienten que exista un aumento de hurtos o robos en la zona limítrofe entre Sant Adrià y Badalona, a tenor de los datos de denuncias. De lo que prefieren no hablar es de lo relativo a la venta de estupefacientes. “Las investigaciones son lentas y no se puede desvelar detalles”, matizan fuentes policiales. Sí recuerdan, no obstante, que todo lo que se lleva a cabo en un territorio se realiza conjuntamente con las administraciones y las policías locales.

 

Movilización vecinal

 

Las redes sociales se han movilizado recientemente e incluso un grupo de vecinas y vecinos está impulsando una manifestación en Sant Adrià, aquejados por la falta de control y seguridad y el aumento de los hurtos y los robos en la zona, aseguran. Recogen firmas en distintos establecimientos del término municipal y el gobierno local ya se ha reunido con ellas para recoger sus reclamaciones.

 

Más allá de la sensación de aumento de robos que se pueda estar generando, que el regidor responsable de la seguridad, Jose Luís Martínez, insiste en desmentir, el problema radica en la venta de droga. Entiende el concejal que el aumento de toxicómanos en la zona puedan alertar, pero coincide con Mossos al destacar que el nivel de delitos sigue siendo el habitual,

 

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