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El tren de la basura tiene parada en Sant Adrià

29/02/2016 – Basuras y runa de todo tipo se concentran en los laterales de la R1 de Rodalies a su paso por el Besòs y la Mina, donde los toxicómanos encuentran cobijo sin tráfico de vecinos a pocos metros de las vías.

“¿Haces fotos a la basura? Acércate a la estación de Sant Adrià. Es un vertedero”, advierte un vecino que pasea a su perro. “Es un descontrol. La gente se para con sus vehículos, abren la puerta y tiran de todo. Día tras día, si nadie pone remedio, el resultado acaba siendo esta pocilga. De vez en cuando pasan los barrenderos y limpian una parte de la calle, las aceras, pero el lado de las vías ni lo tocan”, explica otro anciano que ejercita las piernas al sol en este enclave adrianense de aspecto desolador que refleja la cruda relación que Sant Adrià mantiene desde hace años con Adif, la empresa encargada del mantenimiento de las infraestructuras de Renfe.

 

Restos de obra; plásticos de todos los colores, texturas y tamaños; envases y botellas; cristales rotos; colchones, tresillos, sofás y otros muebles, e incluso una moto de agua desguazada. Avanzar por la calle Eduard Maristany, desde Badalona hacia Sant Adrià de Besòs, donde la frontera de ambos municipios se funde, es un paseo de la vergüenza de lo más peculiar. A los pies de las Tres Chimeneas, las vías de la línea 1 de Rodalies discurren rodeadas de una densa población de vegetación que crece de forma descontrolada. El lateral de la red ferroviaria, desprotegido y sin las vallas de cierre en muchos de sus tramos, hace las veces de vertedero a medida que te acercas a la estación de tren de la localidad bañada por el río. Bajo algún solitario cartel que avisa de las sanciones que conlleva verter residuos en la zona, buscadores de fortuna se mezclan entre las acumulaciones de basura para conseguir alguna pieza metálica de peso que llevarse al camión de chatarra.

 

La falta de entendimiento entre administración local y la compañía no es algo nuevo. Se remonta al 2013 pero el incidente en la estación abandonada de Vilanova-Bifurcació, hace un par de semanas, ha vuelto a poner el foco en los distintos desencuentros que Adif mantiene con varios municipios del área metropolitana a tenor, según las respectivas ciudades, de la falta de mantenimiento de las instalaciones ferroviarias. Sant Adrià es uno de ellos y su caso en particular está en manos del Contencioso-Administrativo, en Madrid, desde marzo de 2015. El Ayuntamiento ha reclamado reiterada e insistentemente en los últimos tres años la limpieza de los márgenes de la vía sin obtener resultados, por lo que, finalmente, decidió interponer una demanda.

 

Sant Adrià dice asumir su parte de las responsabilidades pero reniega de tener que ocuparse de los laterales de la R1, propiedad de Adif. Sí han llevado a cabo diferentes iniciativas a nivel local, como la colocación de cámaras de seguridad para ponérselo más complicado a los infractores que vierten residuos. De hecho, han pillado ‘in fraganti’ a varios de ellos, gracias a la colaboración ciudadana, y han podido interponer las correspondientes sanciones. También contra la empresa ferroviaria, a la que ya han multado hasta en tres ocasiones, recurridas por Adif todas ellas, por no encargarse de la limpieza.

 

La compañía encargada de las infraestructuras recuerda que en 2013 se llevó a cabo una limpieza integral de las vías que “resultó inútil debido al incivismo de algunas personas”. “El problema de fondo es el incivismo de ciertas personas, no si hay disputa entre administraciones. Igual que las calles y carreteras de una ciudad, las vías no son vertederos”, indica un portavoz de Adif. La empresa, en un intento de punto de acuerdo, ofreció un convenio para reponer todo el vallado y, a cambio, traspasar el mantenimiento a Sant Adrià. “No por omitir responsabilidades, simplemente porque el Ayuntamiento es la parte más cercana y la detección de deficiencias sería más rápida. Lo vemos la solución más factible”, afirman fuentes de Adif.

 

Sant Adrià pide medidas cautelares para poder limpiar los márgenes

 

“El terreno es propiedad suya. Si asumiéramos el mantenimiento y hubiera que lamentar algún accidente, el Ayuntamiento tendría la culpa. Ninguna localidad tiene un convenio como el que nos ofrecieron. La responsabilidad es de Adif”, responde el regidor de Vía Pública, José Luís Martínez, quien explica que han pedido medidas cautelares a los juzgados para poder limpiar los márgenes de forma subsidiaria y hacer pagar los costes posteriormente a la compañía de infraestructuras.

 

La Mina, punto negro a merced de drogodependientes

Sant Adrià no solo mira con desolación el tramo de vías entre la frontera con Badalona y su estación, también lamenta la dejadez de la estructura a su paso por La Mina. Diversos tramos de la calle Llevant y Estrella conviven con el vaivén frecuente del tren sin ningún elemento de protección que separe el espacio público del ferrocarril. “Los drogodependientes que no quieren inyectarse en la sala de venopunción saben que eso está abierto y tienen una especie de campamento ahí montado. Los trenes tienen que pitar e incluso detenerse cuando pasan por aquí porque están muy cerca de la vía o cruzan sin más”, explican los educadores del Casal Infantil de la Mina, cuya sede se sitúa a pocos metros del desprotegido punto negro.

 

El Consistorio de Sant Adrià colocó hace escasos meses una parte de la valla, donde un solar propiedad de municipal colinda con las vías, pero sigue habiendo muchos intervalos abiertos. “Nunca pasamos por ese lado de la acera con los niños porque es peligroso. Esperemos que no haya que lamentar algo grave para que alguien actúe de una vez”, esperan des del Casal. El concejal de Vía Pública confirma la falta de separaciones en ese punto concreto de la Mina, pero también en otros tramos de la ciudad, como el Besòs o la Catalana.

 

“Faltan muchas vallas en el entorno del parque del Besòs y en los alrededores de la Ciudad Deportiva del Espanyol, donde pasan muchos niños y niñas. Adif no se ha gastado nada en Sant Adrià desde 2013, al menos”, critica el regidor. Desde Adif aseguran haber realizado acciones concretas en los últimos meses y años, como por ejemplo en La Mina, donde limpiaron y vallaron algunos tramos, subrayan, con el sobrecoste que ello conllevaba. “En algunos puntos de La Mina, despejar el entorno de las vías supone recoger materiales tóxicos como jeringuillas, y eso tiene que hacerlo un equipo especial. Esto no es cosa de administraciones, limpieza y vallado ni tiene que ver con la explotación ferroviaria. El fondo de la cuestión es el incivismo”, insiste Adif. Vecinos del barrio sí reconocen cierta mejora en la parte de la calle Estrella, estos últimos meses.

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