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"Tusgsal es de los trabajadores, no de Casquete"

Redacció - 02/10/2014
“Después del plan de pensiones de 4,5 millones, se invita a Casquete a salir”
“Marcos Casquete realizó gastos con la Visa de la empresa de más de 300.000€”
“Teníamos pàrquings alquilados y la empresa no había ingresado nada”
“Los beneficios se quintuplicaron en un año a partir de la marcha de Casquete”
“Su extinción de contrato fue mayor a lo que un trabajador pueda ganar en tres vidas”
“El futuro de Tusgsal puede ser prometedor si luchamos por unos objetivos”

El comitè d’empresa de Tusgsal va emetre fa uns dies un comunicat acusant l’exdirector Casquete, que va ser expulsat per amagar un pla de pensions de 4,5 milions d’€, de filtrar informació a la competència. Parlem de tota la polèmica i de la sortida de Fermín Casquete amb l’actual president del Consell d’Administració, Justo Alarcón.
 
¿Cuánto tiempo hace que la familia Casquete no forma parte de Tusgsal?
A Fermín Casquete se le invitó a salir de la empresa en marzo del 2012, cuando se renovó por completo todo el órgano del Consejo de Administración.
 
¿Cuáles fueron los motivos para rescindir su relación con la empresa?
A finales de 2011, los trabajadores empezaron a observar cosas extrañas, sobre todo en relación a un concepto salarial que se deriva de los acuerdos en convenio colectivo y que anualmente suponía una cantidad entre los 500-700 euros, y ese año quedó en unos 300. El Comité de Empresa, a raíz de muchas reuniones, incluso con el propio Casquete, descubrió que se habían incluido conceptos en esos incentivos para reducirlos injustificadamente. Posteriormente, el señor Casquete tuvo que abonarlos, dando la razón a los trabajadores. Tras observar esta situación, el Comité de Empresa entendió que alguna cosa extraña debía de suceder, acudió al Registro Mercantil para pedir las cuentas anuales de 2009 y 2010, y observaron que en cada uno de los ejercicios se había apartado 1,5 millones de prima de jubilación, además de otro millón y medio previsto para 2011: un total de 4,5 millones. Informaron a los trabajadores, se celebraron reuniones y asambleas para hacerlo público. Un plan de pensiones como ese no parece lógico en ninguna empresa, pero menos en una de sociedad anónima laboral como la nuestra, en la que el capital social es de los trabajadores. En aquel momento se invitó a Fermín Casquete a salir de la empresa.
 
¿Fallaron los sistemas de control dentro de la empresa para detectar este tipo de acciones?
Las cosas de las que hablamos eran difíciles de controlar porque eran temas de gestión directa por su parte. En aquel momento, el Comité descubre que la prima de jubilación no se incluye dentro de la información que se trasladaba a la Junta de Accionistas: alguien quería esconder algo. El plan de pensiones no fue informado ni aprobado por la Junta de Accionistas.
 
Los hijos de Casquete también abandonaron la empresa.
Inicialmente se quedaron. Casquete había nombrado a su hijo Marcos director general. Cuando entramos como nuevo consejo de administración descubrimos que había unos gastos de Visa desmesurados. El señor Marcos Casquete creía que su tarjeta era más personal que profesional. No entraré en qué gastaba, eso lo explicaré en los juzgados si corresponde, pero hablamos de gastos de 300.000 a 400.000 euros, algunos de difícil justificación, por no decir ninguna. Hablamos con él y le trasladamos que no podía continuar, que llegaríamos a un acuerdo para extinguir la relación y en agosto 2012 dejó de ser director general. Su otro hijo, Fermín, estuvo hasta 2013, cuando se descubrió, de la manera más absurda, que se estaban cobrando unos alquileres de unos aparcamientos, propiedad de Tusgsal, durante varios años, y la empresa no había ingresado un solo euro de todos los alquileres porque él percibía esas cantidades. Inmediatamente le comunicamos que no íbamos a asumir todo aquello y se le invitó a seguir el mismo camino que los anteriores.
 
¿Han encontrado otras irregularidades después de su marcha?
No las llamaré ‘irregularidades’, sino ‘diferencias de criterio’ o ‘cuestiones de difícil justificación’. Marcos Casquete, por ejemplo, por contrato tenía derecho a un coche de empresa de clase media, y encargó un vehículo de alta gama por valor de unos 90.000 euros, una compra a la que nos negamos y por cuya cancelación tuvimos que negociar. También nos percatamos de la propiedad de varios terrenos, algunos de los cuales en Tarragona que no sabemos qué pintan en esta empresa y que fueron comprados en subasta judicial por encima del precio de salida, algo totalmente anormal. Por otro lado, hace poco, con el tema del céntimo sanitario, observamos facturas de combustible casi a precio de gasolinera, y no a precio de una empresa que consume cerca de 9 millones de litros anuales... Tendremos que pensar que quizá no fue la mejor gestión…
 
¿Por qué sale a la luz todo esto ahora?
Nosotros no sacamos nada a la luz. Es el Comité de Empresa quien traslada, la semana pasada, una nota de prensa sobre el concurso del NitBus, en el que, además de Tusgsal, se presenta una multinacional inglesa. Que yo sepa no critican la candidatura de la otra compañía, sino el hecho de que, desde verano, al Comité le vienen llegando comentarios y datos que demostrarían que el señor Casquete y sus hijos están colaborando con esta empresa y facilitándole información confidencial. En ese comunicado hacen mención a los motivos por los que salió de la empresa. En todo caso, en esta empresa siempre respondemos cuando se nos pregunta.
 
¿Casquete incumple alguna cláusula de no competencia?
En los acuerdos de su extinción de contrato hay una cláusula de no competencia, pero eso es algo que se acuerda con él desde el Consejo de Administración. Nosotros no gestionamos lo que diga el Comité. Ellos tendrán sus informaciones. No obstante, no nos genera temor qué empresa se presente al concurso, y asesorada por quién sea, porque somos una compañía plenamente competitiva. Hemos presentado una gran oferta y hemos realizado un gran trabajo y esfuerzo para mantener una concesión que gestionamos desde 1991 y de la que viven 150 familias. También pensamos que sería de una muy baja catadura moral, por parte del señor Casquete, que pudiera estar dando soporte a una multinacional después de que haya dicho que quería a esta empresa como a su hijo, después de defender con tanto ahínco la lucha obrera y la economía social. Queda retratado con esta situación.
 
¿Tan mala ha sido la salida de todos ellos?
Si los trabajadores de Tusgsal hubieran querido dañar a estas personas, lo hubieran tenido fácil. Todo esto se podría haber contado en 2012, pero quisimos preservar los intereses de la empresa y por eso pactamos la salida con cada uno de ellos. No pueden decir que se les ha dejado con una mano delante y otra detrás, más bien todo lo contrario. La extinción de contrato del señor Casquete fue mayor a lo que cualquier trabajador pudiera llegar a cobrar en tres vidas por su trabajo. Fuimos lo suficientemente maduros como para valorar qué era mejor para la empresa y pactar su salida.
 
Fermín Casquete desmintió cualquier alianza con otra empresa y añadió, mediante su perfil de Facebook, que las acusaciones de Tusgsal eran fruto de la mala gestión de ustedes estos dos últimos años.
No sé a qué mala gestión se refiere. Tiene familiares trabajando aquí, doy por hecho que conoce los números y la documentación de esta casa. Es más, en las dos últimas juntas, de 2012 y 2013, sus familiares han aprobado la gestión del Consejo de Administración. Del 2011, cuando se le invitó a jubilarse, al 2012 (hasta marzo), a pesar de los pagos de las indemnizaciones y de la reducción de un millón de quilómetros del servicio del diurno derivado de sus últimas gestiones, se quintuplicaron los beneficios. ¿Dónde estaba toda esa diferencia de beneficios cuando él era el Director General y president del Consejo de Administración? Si no lo tiene claro todavía le podría explicar porque se incrementaron los beneficios del 2011, y supongo que recordará que fue fruto de la recuperación, por parte de la empresa, de su plan de pensiones.
 
Dice también que 500 trabajadores le hicieron un acto de despedida...
(Sonríe) No se le hizo ninguna fiesta de despedida. En el acuerdo de rescisión, él exigió que hubiera un acto final para explicar su gestión. Seguro que 500 personas no estuvieron presentes, porque no caben en el BCIN, y ya les digo yo que habría entre 100 y 150 personas. Bastante nos costó llevar a la gente para que estuvieran allí. Es evidente que si tienes que establecer una despedida por contrato, es por algo.
 
Usted mantuvo una estrecha relación con Casquete durante muchos años. ¿Cómo se siente después de todo esto?
Profundamente decepcionado. Aquí se ha tenido una fe ciega en él, desde que entró en el 87. Yo colaboré con él en muchos temas. Cuando uno deja tanto tiempo de su vida en un proyecto como éste, en el que cree, y se acaba llevando un golpe como el que nos hemos llevado, es una situación muy dura. Mi sentimiento, tal y como le trasladé personalmente, se refleja en la expresión: “Se me ha caído un mito”. No podía permitir que nadie pensara que yo era cómplice de un plan de pensiones del que no sabía nada. Siempre lucho por demostrar mi honorabilidad. Fue muy grave, para mí y para todo el colectivo. Y él no ha asumido que Tusgsal es de los trabajadores. Pensaba que era suya y de su familia.
 
¿Ya han emprendido acciones legales?
Hay un despacho de abogados preparando una querella sobre un tema en concreto y lo haremos público cuando corresponda. Y no renunciamos a denunciar otros asuntos.
 
¿Cuál es el presente y futuro de Tusgsal?
Ahora estamos volcados en renovar la concesión de NitBus; nos hemos presentado al concurso de ambulancias en Catalunya, a fin de reeditar algunos espacios que gestionamos; seguir manteniendo el servicio que ya damos y explorar nuevas oportunidades de negocio. Estamos contentos de cómo estamos funcionando. El futuro puede ser prometedor si nos marcamos unos objetivos y luchamos por potenciar los muros de esta empresa. Hay mucha gente en Badalona que no sabe que Tusgsal es una empresa de economía social, donde los trabajadores son los propietarios. La economía social es, seguramente, la gran desconocida de la sociedad. En nuestro caso, son 30 años de historia y no renunciamos a seguir defendiendo un proyecto colectivo como el nuestro, ilusionante y que está por encima de las personas, por muy importantes que se consideren.

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