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Los apagones en La Mina desvelan cultivos de marihuana

Jordi Ribalaygue - 30/11/2016
Foto de archivo

Los Mossos d’Esquadra han practicado esta madrugada una nueva batida antidroga en el barrio de La Mina, en Sant Adrià de Besòs, por un hecho que era un secreto a voces en la calle: hay pisos donde se almacenan plantas de marihuana cuyo cultivo con instalacioles eléctricas ilegales provoca sobrecargas y apagones, como los que los vecinos del bloque de Venus padecen con frecuencia desde hace más de medio año.

Como en otras ocasiones en que La Mina ha vivido otras actuaciones policiales en los últimos años, el operativo se ha iniciado cuando aún no había amanecido y ha concluido poco después de las 08.00 horas. Se ha saldado con 10 detenciones tras registrarse 16 viviendas y la policía se ha incautado de cerca de 4.000 plantas de marihuana. 

Los domicilios donde se ha intervenido se concentran en dos de los grandes bloques icónicos del arrabal, lo de la calle Saturno y Venus. Éste último arrastra un patente deterioro, condenado a un derribo que se aplaza desde hace más de un lustro.

Vecinos de Venus llevan tiempo advirtiendo de que la luz se va con asiduidad en el edificio desde el pasado mayo, sobre todo los fines de semana. El enésimo incidente fue el pasado fin de semana, cuando numerosas viviendas del edificio se quedaron sin corriente hacia las 21.00 horas del sábado y no la recuperaron hasta la mañana del domingo. En total, unas 12 horas sin electricidad. Los ascensores dejaron de funcionar y se dio la lamentable coincidencia de que, mientras estuvieron a oscuras, se velaba a un vecino fallecido.  

“Tengo la lista apuntada de todos los días que, desde mayo, he llamado para pasar una incidencia”, se quejabaesta mañana una residente en el número siete de Venus, crítica con que las averías que han encadenado en los últimos tiempos hayan tardado en arreglarse “de 10 a 12 horas”. Confesaba que no se había enterado del registro de los Mossos de esta madrugada. “Pues me alegro. ¿Te crees que es normal que por culpa de esa gente que se dedica a eso y que está enganchada a la luz tengamos que pagarlo los que estamos con contador?”, preguntaba la mujer a un anciano afincado en la misma escalera, que sí se ha enterado de la entrada de los agentes.

“Eran las cuatro de la mañana cuando la policía ha picado a mi puerta”, explicaba el hombre. “También han llamado al piso de mi sobrino y del resto de vecinos del rellano. Creo que se han equivocado, nos han dicho que no nos preocupáramos y que habían puesto un cartel en la entrada”, ha contado. Ha reconocido que hay vecinos en la escalera que cometen un presunto fraude al conectarse de modo irregular a la electricidad.

“Ahora la luz ya no se nos irá tanto”, ha confiado otra residente de Venus. En la calle se apiñaban varios corrillos en los que, como siempre que el barrio amanace con el sobresalto de una redada, se preguntaba qué se sabía sobre lo ocurrido. “Mi marido me ha despertado. Me ha dicho que estaban reventando pisos”, relataba una mujer a otras.

Algunos vecinos han asegurado que, en esta ocasión, varios electricistas han acompañado a los agentes de los Mossos durante el registro. Supuestamente han participado para comprobar los empalmes ilegales con los que se tomaba corriente para los domicilios donde se realizaba el presunto cultivo de plantas, para ser procesadas como estupefacientes para su futura comercialización ilícita.  

La degradación del inmueble de Venus que el Consorcio de La Mina (formado por la Generalitat, la Diputación y los ayuntamientos de Sant Adrià de Besòs y Barcelona) tenía previsto demoler hacia 2010 tras el realojo de sus habitantes volvió a ponerse de manifiesto hace un mes. Por entonces, Endesa cortó la luz durante más de una semana a todos los vecinos de los números nueve y 11 de la calle.

La compañía justificó el cese del suministro por un presunto riesgo de incendio por la precariedad de la instalación eléctrica en el inmueble. Sólo devolvió el abastecimiento a 12 de los 86 domicilios afectados, los únicos que disponían de contador propio, además de los espacios comunes y los ascensores. Un residente en el barrio cuenta que sus padres, que se quedaron a oscuras durante más de siete días, han vuelto a engancharse "como han podido" a la corriente, como otros que también han tirado un cable al transformador de la comunidad o de otro contador.

“Es provisional hasta que les pongan contador. Han ido a Servicios Sociales, y creen que en un mes y medio se lo pondrán”, afirma el hombre, convencido de que las caídas de corriente de los últimos meses son consecuencia “de las plantaciones”: “Está bien que la policía venga a hacer limpieza. Es gente que hace daño a la convivencia. He vivido siempre en La Mina y nunca habíamos estado así”.

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