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Las Tres Chimeneas de Sant Adrià se convierten en un belén acuático solidario

Javier Torres - 13/12/2017
El grupo el día de la inmersión / Saita

Sant Adrià dispone esta Navidad de un Belén bien curioso y cargado de simbolismo de ciudad. Se trata de la tradicional escenificación del nacimiento de Jesús adaptada a un portal anclado en las Tres Chimeneas, con espacio incluido para los animales y los Reyes Magos. Un Belén que, además, ha sido sumergido en la playa de la localidad, bajo las chimeneas auténticas.
 
Saita Diving ha sido la asociación responsable de esta iniciativa. Una entidad sin ánimo de lucro con cinco años de vida que se dedica a llevar el submarinismo a aquellas personas que normalmente no lo tienen a su alcance, como por ejemplo jóvenes en riesgo de exclusión social. Intensamente involucrado con colectivos de Sant Adrià, propusieron al Ayuntamiento llevar a cabo este Belén submarino.
 
Los submarinistas han aportado las botellas de aire que ya no están en uso y, con la ayuda de la brigada municipal, las han convertido en tres chimeneas con un portal en la base, en los que se pueden ver a los animales, los Reyes Magos, Jesús, María y José. Hace algunos días llevaron a cabo la inmersión para plantar las chimeneas en el fondo del mar. Una vez allí, inmortalizaron el momento y volvieron a sacarlo.
 
“Nuestro fondo marino ya tiene bastantes problemas de residuos y suciedad como para añadir más. Ahora el Ayuntamiento las tiene a su disposición para exponerlas o hacer con ellas lo que crea”, explica Vicente, uno de los responsables de Saita Diving.
 
La colaboración con la administración local es permanente, tanto en esta iniciativa como en otras que quieren desarrollar. “El nuevo escollo entre Badalona y Sant Adrià es un buen lugar donde poder hacer excursiones con jóvenes. También nos gustaría hundir un barco en la costa adrianense, aunque ya nos han dicho que es complicado...”, ríe Vicente. Ya han tejido actividades con entidades de la ciudad, como Barnabitas o colectivos de la Mina, a los que les han ofrecido bautizos de submarinismo gratuitos.
 
Saita lleva en funcionamiento cinco años, desde que se pusieran en marcha casi como un “club familiar”. “No queríamos montar una empresa, y una asociación para acercar el buceo a gente que no se lo puede permitir era interesante”, cuenta el portavoz. A base de voluntariado y de implicación, un grupo de personas empezó a impulsar el proyecto en su tiempo libre y con su material.
 
Recibieron una subvención del Ayuntamiento de Barcelona con la que mantienen al día el equipamiento de submarinismo. Ahora, cuando son cerca de una treintena de socios, aunque el equipo técnico es más reducido, quieren imprimir seriedad a la entidad y tener un rédito económico que permita reinvertir, comprar nuevos equipos y remunerar mínimamente a las personas que se implican mucho. “Estamos en e punto de explica qué hacemos para recibir ayuda”.
 

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