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La segunda juventud de Sara Serna en el Sant Gabriel

Manel Expósito - 07/03/2021
Sandra Dihör
La ‘killer’ gabrielista es la pichichi de la categorías entre las mayores de 33 años

Una campeona de Primera Iberdrola, Copa de la Reina y pichichi en Primera División anda suelta en el Ruiz Casado, Aunque vaya camino de las 34 primaveras, a Sara Serna (Sabadell, 1987) aún le queda cuerda para rato. Y no será porque las lesiones le hayan respetado, ni muchísimo menos: dos contratiempos serios en los cruzados a sus espaldas, con prácticamente un año apartada de los terrenos de juego en su última lesión. Su 177 centímetros de alto, su  privilegiada corpulencia y su instinto de cara a portería la convierten en una de las ‘9’ con mayor olfato goleador de la categoría.

Lejos de su máxima exigencia deportiva – formó parte de aquel increíble Espanyol que disputó Champions League en la temporada 2006 – 2007 -, Serna tiene en mente otras metas que van más allá de jugar en Primera, en Segunda o en última división. Aunque es consciente que sus mejores años en el fútbol forman parte del pasado, aún tiene cuerda para rato. “Las lesiones han supuesto un antes y un después en mi carrera. Una lesión de cruzados no es un esguince y cuesta volver a ponerse al máximo nivel. No es que no quiera competir en lo más alto sino que mis mejores años fueron en el Espanyol”, reconoce la segunda pichichi del Sant Gabriel, con 11 dianas. “Después de una lesión como la de cruzados, una jugadora busca jugar y tener minutos”.

“Ahora voy año a año. Mientras pueda, el cuerpo aguante y sea capaz de competir mi intención es seguir. o me planteo dejar el fútbol y no sé cuánto tiempo me queda. Voy paso a paso. Gracias a Dios me veo con fuerzas de competir en Nacional. En el momento que no disfrute o no llegue, ya me lo plantearé”, añade Serna. Tras su paso por el Seagull, Serna emprendió un nuevo viaje hace justo dos veranos. “Cuando el Sangracontactó conmigo me presentó un proyecto ambicioso para ascender a Reto Iberdrola. De los grandes de Segunda que ascendieron de categoría en 2019, el Sant Gabriel era de los pocos que aún no lo había logrado. Vi el grupo  y me acabé de decidir por Sangra”, relata. “Cerré ciclo en el Seagull porque Reto es una categoría que exige mucho, tiene desplazamientos por toda España y la dedicación es mayor. Todo lo que he tenido que vivir del fútbol ya lo hice en su momento y más que estar en una categoría u otra, busco un nivel con el que me pueda comprometer con mayor fuerza. 

El deseo de 2021 es volver a repetir tal ascenso pero con la camiseta del Sangra, uno de los clubs históricos y mayor trascendencia en el fútbol femenino. Esta temporada, su aportación de cara a portería está siendo una de las claves en su confianza y suma en el equipo, con 10 dianas en las dieciseis jornadas que han transcurrido hasta la fecha. “Estamos luchando por subir a Reto pero me tendría que pensar continuar si se ascendiera porque la exigencia es la que es”.

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