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“En la política todo es muy endeble; el entrenamiento es algo real”

Redacció - 05/09/2016

¿Qué sintió después del ya famoso recibimiento que le hicieron al llegar a Río?
 
Al  llegar a la villa olímpica, después de muchas horas de viaje, solo estaba pensando en ir a mi habitación a dormir. Por eso, entrar al comedor y encontrar a cientos de deportistas recibiéndome con un fuerte aplauso me dejó completamente aturdido y no sabía bien qué hacer, de la sorpresa que me llevé. No fue hasta el día siguiente que pude tomar conciencia del enorme reconocimiento, a pesar de haber sido espontáneo, que se me había brindado.

¿Con qué se queda de estos JJOO?
 
Con la actuación del equipo olímpico español. El resultado ha sido magnífico a pesar de las condiciones difíciles de preparación de las que venimos, teniendo en cuenta la reducción en los recursos que se ha ido produciendo años atrás. El compromiso de todos los componentes del equipo ha suplido esas carencias con nota.

¿Satisfecho con su participación en los JJOO?
 
Mi actuación en la competición fue discreta porque esperaba finalizar en una posición mejor.
Una rotura en el menisco interno a pocas semanas de la competición limitaron notablemente mi capacidad para realizar un volumen de entrenamiento óptimo. No obstante, con el tiempo es muy posible que valore haber podido competir con los mejores hasta los 47 años.
 
¿Cómo los encaraba?
 
Iba a disfrutarlos. Sabiendo que son los últimos, que no tenía una exigencia de medalla o resultado. He tenido alguna lesión previa que me ha dado un poco de rabia porque me tuvo pendiente de ello, de médico y de temas más extradeportivos.
 
¿En el resto de JJOO sí se ha exigido más?
 
Sí. Cuatro años atrás, por ejemplo, llevaba un año escaso en el Ayuntamiento. No tenía tanta experiencia y quería llegar a todo, entrenar con mucha exigencia...los Juegos de Londres fueron casi inmediatos a un pleno. Ha habido otros campeonatos en estos últimos años que han sido muy seguidos al último pleno del curso.
 
¿Es difícil separar la figura de regidor y deportista?
 
En ocasiones sí. Cuando comienzas en el mundo de la política municipal, ves que todo es muy endeble: pactos, acuerdos, negociaciones... Entonces, al final, los entrenamientos me los tomaba como algo real, que trabajas tú mismo con tu sudor. Eso me ha permitido mantener le diferenciación entre ambos ámbitos. En la política, los resultados dependen de muchas cosas que tú no controlas; en el atletismo, aunque también puedan entrar en juego factores ajenos, tu esfuerzo y preparación lo son casi todo. Si te sale mal, es relativamente más sencillo ver en qué te habías equivocado.
 
¿El PP está mejor que cuando llegó?
 
La situación que hemos vivido en Sant Adrià ha hecho muy complicado que podamos atraer gente nueva. Esto ha pasado un poco en los partidos clásicos en los últimos años. Imagino que la agrupación socialista no vive ahora los mismo momentos que antes de Sito Canga, por ejemplo. A pesar de ello, yo he podido hacer una lista sin tener que pedir ayuda al partido. Hemos visto gente a la que puedes recurrir. Hay gente joven que se aproxima y está interesada en la política. Soy optimista.
 
¿Pensó que llegaría a ser el pregonero?
 
Cuando llegué entendí que había mucha desconfianza hacia mí, porque pensaban que venía para utilizar la ciudad como una lanzadera hacia otro lugar. El venir a Sant Adrià coincidió con un momento en el que yo buscaba un proyecto nuevo de vida. Viví muchos años en Lleida, luego vine a Barcelona y finalmente a Sant Adrià, adonde yo me acercaba a menudo por los entrenamientos al río. En seguida me pude identificar con la ciudad porque ya me resultaba familiar. Ahora vivo en la parte nueva de La Mina, después de hacerlo en la zona del casco antiguo y en el centro.
 
¿El Besòs es buena zona para entrenar?
 
Desde luego. Está el eje hacia Barcelona, el eje litoral hacia Badalona y el río. Es un lugar ideal. Yo ya entrenaba aquí antes de aterrizar en Sant Adrià. Venía a entrenar, hacia las compras semanales y volvía a Poble Sec.
 
¿Se ha sentido acogido?
 
Salvo al principio, sí. Yo ya vi que sería cuestión de tiempo, que todo el mundo viera que venía para quedarme. Poco a poco la gente te va conociendo, tanto por la faceta política como por la deportiva. Al final soy una persona que hace una vida normal, que baja a tomar un café, a comer un menú al bar...eso hace que te vayas integrando en la ciudad. Todo es cuestión de tiempo. Y en Catalunya creo que pasa mucho. Al principio la gente te puede ver con reticencia pero luego te quedas con amigos para toda la vida.
 
Su futuro está en Sant Adrià.
 
En la vida te pueden surgir oportunidades, pero a día de hoy mi vida me la planteo aquí. Estoy muy a gusto y es un buen lugar para desarrollar tus planes. Yo dejaré de ser concejal y seguiré viviendo aquí.
 
¿La política tiene fecha de caducidad?
 
No sé cuánto durará y tampoco depende totalmente de mí, pero sí, claro.
 
¿Es más complicado el papel de regidor que el de deportista?
 
El papel de regidor a veces es complicado de llevar cuando hay diferencias entre tu parecer personal y el del partido al que representas. Se crean contradicciones. O en conflictos como el del tanatorio o los polideportivos, en el que tú tienes tu idea pero ves que hay muchos vecinos que piensan distinto.
 
¿Es poco agradecido?
 
Es posible. Aunque también hay momentos ingratos en el deporte. Pero siempre te quedas con lo agradable, ver que puedes hacer cosas. Estos meses atrás, entrenando en el río, en la calle, la gente se paraba a darme ánimos o a comentar el tema de los Juegos. O allí en La Mina, si bajo a comer o cenar, acabas hablando de deporte, y no de política. La gente te reconoce también por la actividad que desarollas más allá de la de concejal, y se identifica contigo por ser de Sant Adrià.
 
Hablaba del conflicto de los polideportivos... Sant Adrià tiene ahí un problema.
 
Los polideportivos de la ciudad serán inviables mientras estén concebidos como instalaciones de proximidad, cuando en realidad formamos parte de una trama urbana. Hay que hacerlos atractivos para los vecinos pero también para los conciudadanos de los municipios cercanos, de la comarca.
 
¿Cómo ha conseguido mantener la motivación?
 
Durante muchos años, cuando eres joven, te preparas en función de los ciclos olímpicos para ir llegando. Pero a medida que creces salen complicaciones y ya no sabes si podrás o no llegar y tienes que ir año a año y rebajando tus expectativas. También te exiges menos con el paso del tiempo.
 
Los JJOO más especiales?
 
Los de Barcelona, por ser los primeros y haberlos vivido en casa. Te queda un bonito recuerdo. Pero también los de Pekín por el resultado, un cuarto puesto, y por cómo los vives. Allí estuvimos desde el inicio, los 15 días. Todos los deportistas estábamos dentro de la villa, con Nadal, Gasol, los chicos del baloncesto...se vive más intensamente.
 
¿Cómo se gestó el pregón? ¿Lo propone el alcalde?
 
Al principio yo era reticente por el tema de separar la política de la deportiva, pero después de la moción para ser abanderado, Joan me propuso ser pregonero con la gente de la lucha y, tras pensarlo, dije que sí, encantado.
 
Tendrá que ser un pregón apolítico.
 
Sí. Será algo sentimental, de vivencia personal. Podremos cruzar puntos de vista con Juan Carlos y el chico de la lucha. La política la dejamos para otro momento.

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